terça-feira, 22 de setembro de 2009

O Brasil investe na Guerra Civil de Honduras


Tegucigalpa,

Honduras

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La embajada de un país sudamericano ayudó para que el ex presidente Manuel Zelaya ingresara a Honduras y se refugiara en la misión diplomática de Brasil, en esta ciudad, para no ser capturado.

El ministro de Defensa, Adolfo Lionel Sevilla, dijo que "tenemos alguna información de que un gobierno de América del Sur, que no es Venezuela, en un carro de ellos entró, pero, todavía no podemos decir".

Se supone que Zelaya entró a la delegación diplomática a las 3:00 de la mañana de ayer "en un carro de una embajada", aseveró el funcionario, sin embargo, otras fuentes dicen que fue en un carro de un político sampedrano.

La sorpresiva aparición del ex gobernante estuvo colmada de dudas e incertidumbre, casi como cuando fue separado del poder y enviado a Costa Rica el 28 de junio pasado.

A la 10:00 de la mañana circuló la versión en una radio y canal de televisión afines a Zelaya de que el ex gobernante estaba en el edificio de las Naciones Unidas.

La resistencia zelayista se apostó en las afueras de la sede del organismo mundial a los pocos minutos de conocer la versión, pero no logró verlo.

Luego, el presidente interino Roberto Micheletti desmintió esa versión, al asegurar desde Casa Presidencial que "Zelaya "está tranquilo en una suite de un hotel de Nicaragua".

Antes, el ministro Sevilla había dicho no saber el paradero de Zelaya. Pero la duda siempre quedó en el aire, hasta que al filo del mediodía el ex dignatario dio declaraciones a una radio asegurando que estaba en le Embajada de Brasil y luego fue visto saludando a sus fieles desde en segundo nivel de representación carioca.

Chumpa café, su infaltable sobrero y pantalón lució el ex Presidente, quien fue visitado por sus familiares más cercanos en esa embajada.

Manuel Zelaya dijo que viene a iniciar un "diálogo" para ser restituido en el cargo.

Como primer paso, juramentó a un grupo dirigentes populares y ex funcionarios para que hoy inicien los acercamientos con diferentes sectores de la sociedad en busca de su reincorporación.

Cómo ingresó el ex gobernante sigue siendo un misterio, Zelaya no dio pista de la estrategia que empleó para su vuelta.

"No se dieron ni cuenta a qué horas entré, quedaron burlados", expresó de forma burlona.

Antes de llegar a Honduras, Zelaya estuvo 86 días de viaje por varios países para pedir presión internacional para su reintegro, giras financiadas por Venezuela.

El gobierno guardó silencio casi 5 horas antes de pronunciarse sobre la aparición de Zelaya. El presidente Micheletti no vaciló en reiterar, en cadena nacional, que el ex gobernante no tiene otra salida que presentarse a los tribunales de justicia "para enfrentar los cargos en su contra por repetidas violaciones a la Constitución y las leyes". "Es una lástima que le perdimos la pista cuando estaba en Nicaragua, luego supimos que se fue para El Salvador", aceptó Micheletti.

Micheletti expresó en horas de la noche que se le comunicó que Zelaya llegó de Nicaragua a El Salvador y luego se trasladó a Guatemala, desde donde entró por tierra a Honduras.

Sin embargo, el mandatario dijo que se conocía la versión de que "un ciudadano hondureño" ayudó al ex mandatario a ingresar al país. Micheletti no dio nombres, pero circuló la versión de que se trataría de alguien de la zona norte del país. Por su lado, el ministro de Defensa defendió a las Fuerzas Armadas al negar que la "inteligencia militar falló", pese a que no advirtió la presencia de ex dignatario.

"No fallo inteligencia militar, todas estas posibilidades existían, lo que pasa es que no todo se puede sacar a luz publica porque crea zozobra".

El ex Presidente fue separado por convocar a una consulta popular para la instauración de una Asamblea Nacional Constituyente para cambiar la forma de gobierno.

El Congreso Nacional es el único que tiene la potestad de llamar a los ciudadanos para que decidan la creación de una Constituyente.

Zelaya, quien está procesado por traición a la patria y otros delitos comunes, fue enviado a Costa Rica por el Ejército, que lo capturó en su casa antes de que comenzara la consulta.

La orden de captura no se cumplió a cabalidad porque no fue puesto a la orden de juez, por lo que continúa prófugo de la justicia.

El Congreso Nacional procedió a juramentar Micheletti como presidente interino.

En horas de la tarde y noche se observó un vaivén de funcionarios y oficiales policiales y militares en Casa Presidencial.

La calle frente a la Presidencial lució vacía de ciudadanos comunes debido al toque de queda, pero se observaron varios comandos llenos de soldados para trasladarlos al edificio anexo de la Secretaría de la Presidencia.

Igualmente se montaron retenes en los acceso a Casa de Gobierno, como medida de seguridad.

El Consejo de Ministros convocado para ayer se suspendió, pero la Junta de Comandantes del Estado Mayor Conjunto y la cúpula de la policía sesionó con Micheletti para definir la estrategia a desarrollar ante la llega de Manuel Zelaya.

* Mensaje a Venezuela: El presidente Micheletti envió un mensaje al pueblo venezolano para que "se deshagan" de su presidente Hugo Chávez, "que se deshagan políticamente de él", dijo a Telenoticias.

Suspendidos los vuelos de forma indefinida

El gobierno de la República decidió cerrar de forma indefinida los cuatro aeropuertos internacionales del país.

El director de Aeronáutica Civil, Alfredo San Martín, aseguró que la medida de cancelar las operaciones la tomó el Presidente con el objetivo de mantener la seguridad interna. "Se suspenden todo tipo de operaciones aéreas tanto públicas como privadas y comercial para que todo mundo esté enterado y hagan los arreglos que correspondan", reiteró San Martín.

"Se están haciendo las comunicaciones para que los hondureños se abstengan de movilizarse, especialmente los usuarios de las terminales aéreas, porque estarán cerradas de forma indefinida", concluyó el funcionario.


El Heraldo


Micheletti pide a Brasil entrega de Zelaya

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Durante más de cinco horas, el gobierno de Roberto Micheletti se mantuvo sin reaccionar públicamente a la sorpresiva llegada de Manuel Zelaya a Honduras.

A eso de las 11:00 de la mañana de ayer, Micheletti afirmaba que la versión del retorno del ex mandatario era incorrecta. Sin embargo, minutos más tarde, fotografías de prensa internacional daban cuenta de la presencia de Zelaya en la Embajada de Brasil.

Ningún personero del gobierno se volvió a pronunciar sino hasta eso de las 5:00 de la tarde, cuando en cadena nacional de radio y televisión el presidente Micheletti, acompañado de todo su gabinete de gobierno en el Salón Morazán de Casa de Gobierno, pidió al pueblo hondureño mantener la calma.

A continuación sus declaraciones:

Muy buenas tardes a todo el pueblo hondureño.

Quiero agradecer la presencia de la empresa privada, de la sociedad civil, de la Policía Nacional, del Ejército Nacional, del pueblo hondureño y de nuestro gobierno.

Hoy, el pueblo hondureño es nuevamente protagonista en el escenario político internacional. Como huésped provisional en la Embajada de Brasil, el ex presidente Zelaya ha regresado de modo irregular a Honduras. A pesar de ello, en nuestro país está la calma, prevalece la ley y el orden y no hay informes de disturbios ni violencia. Y así va a permanecer nuestra querida Honduras.

Hago un llamado a todos mis conciudadanos a permanecer tranquilos, la presencia del señor Zelaya en nuestro país no cambia nuestra realidad. El pasado 28 de junio, el señor Zelaya fue removido de su cargo legalmente por decisión de la Corte Suprema de Justicia y el Congreso Nacional de nuestro país.

Como lo estipula el artículo 30 de nuestra Constitución, al decidir regresar a Honduras, el señor Zelaya acepta su deber de presentarse ante las autoridades para enfrentar los cargos en su contra por repetidas violaciones a las leyes de Honduras.

No queda claro por qué ha regresado ahora a Honduras el señor Zelaya, solamente él lo sabe. Pero yo no puedo arribar a otra conclusión de que está aquí para continuar obstaculizando la celebración de nuestras elecciones el próximo 29 de noviembre de noviembre, como lo han venido haciendo él y sus seguidores desde hace varias semanas. Pero su presencia en el país tampoco cambia el compromiso de todos los hondureños con el proceso electoral, el cual comenzó bajo el propio mandato del señor Zelaya hace casi un año y culminará con las elecciones presidenciales el próximo 29 de noviembre.

Mi gobierno, hasta el día de hoy, ha respetado el estatuto internacional de la representación brasileña en Honduras. Esto pese a que Brasil no nos ha extendido la cortesía de reconocer el gobierno constitucional de Honduras. Hago un llamado al gobierno de Brasil a que respete la orden judicial dictada contra el señor Zelaya, entregándolo a las autoridades competentes de Honduras; el Estado de Honduras está comprometido a respetar los derechos del señor Zelaya al debido proceso.

Los ojos del mundo están puestos sobre Brasil y sobre Honduras. No dejemos que las pasiones de unos pocos manchen la reputación e imagen de nuestra gente. El problema que se le ha presentado a Honduras es solo de naturaleza interna, que debe ser resuelto por autoridades hondureñas y conforme a su derecho interno.

Esto no es un problema que concierne a la paz y a la seguridad internacional. Confiados en el respeto al derecho, defenderemos nuestra democracia representativa, nuestra soberanía y autodeterminación.

Juntos gobierno, sociedad civil, Policía Nacional, Ejército Nacional y todo el pueblo hondureño.

Hondureños y hondureñas, tengan confianza y fe en su gobierno, estamos aquí dispuestos a defender a todos y cada uno de ustedes.

Dios bendiga Honduras. ¡Viva Honduras! ¡Viva Honduras! ¡Viva Honduras! Buenas tardes.

Gobierno de Honduras condena injerencia de Brasil

La Cancillería hondureña condenó ayer la injerencia del gobierno brasileño en los asuntos internos del país. Brasil alojó en su embajada acreditada en el país al ex presidente de la república, Manuel Zelaya Rosales.

La Cancillería catalogó de "inaceptable... la conducta de tolerancia al permitir que desde su sede se formulen llamados públicos a la insurrección y la movilización política de parte del señor José Manuel Zelaya Rosales, prófugo de la justicia hondureña".

El documento emitido por la Cancillería dice que "tal injerencia en los asuntos privativos de los hondureños resulta condenable y por tal motivo se protesta la misma de manera enérgica, lo que constituye una flagrante violación del derecho internacional".

Agrega además que "la tolerancia y la provocación que se realiza desde los locales de esa representación de Brasil son contrarias a las normas del derecho diplomático y convierte a la misma y a su gobierno en responsables directos de los actos violentos que se puedan suscitar dentro y fuera de ella".

El Heraldo


Não bastasse o Brasil ter participado do plano de retorno de Manuel Zelaya à Honduras, transformando-se em pivô de uma guerra civil iminente, a embaixada brasileira em Tegucigalpa foi transformada em palanque político, com direito a comício da sacada. Logicamente que Zelaya teve o aval e a participação do Itamaraty para voltar ao país, rompendo com todas as tradições da nossa diplomacia. Zelaya tem jatinho do Chávez, dinheiro da OEA e agora tem a embaixada do Brasil. Lula e sua cambada colocaram o país no olho do furacão. Honduras, com quem o Brasil já rompeu relações diplomáticas, deverá ser instado a conceder asilo à Zelaya, para que o refugiado seja trazido imediatamente para fazer companhia à Cesare Battisti e Oliverio Medina. O mais grave é que as mãos de Lula, que já estavam sujas por rasgar a constituição brasileiras, estão prestes a ficar encharcadas de sangue hondurenho. Qualquer morte que ocorra será culpa exclusivamente do presidente do Brasil que, desde o início da crise, tem sido um dos maiores responsáveis por fomentar a discórdia na crise de Honduras. A participação de Lula no retorno de Zelaya superou todos os limites do bom senso. Nem Chávez teria tanta ousadia.



Coronel

Um comentário:

Gilmar Moschem disse...

O Lula e o Chavez a mando do Castro
programaram esta bagunça.O Chavez se encarregou de transportar com estilo de guerrilha o Zelaya e o Lula de dr o abrigo na embaixada cujos funcionários corre risco de perder a vida. Já há notícias de 2 mortas.
Infeliz e idiota este Celso Amorim.
Abçs
Gilmar Moschem